Entre la cordura y la locura junio 12, 2009
Posted by Jaime Ernesto Palma Baquero in Literatura, Política.Tags: Argentina, Dictaduras, Libros, Política
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Como se los hice saber en la primera entrada de este blog, para Política Latinoamericana me correspondía hacer una columna, la novela que escogí fue Purgatorio de Tomas Eloy MArtínez. Aquí está la columna:
Cordura y locura en la novela.
Entre la cordura y la locura, es exactamente el estado anímico que, por influencia de Alighieri, Tomas Eloy Martínez resume en una palabra: purgatorio. Emilia es víctima de una de las dictaduras más atroces de América Latina, la de Videla, en Argentina. Perdida con Simón, en el mismo rio en el que Mary Ellis vio partir al teniente Clay, a lo mejor aun siga viva pues como suele afirmar (Emilia), a lo largo de la novela, uno puede perderse en cualquier parte dentro de los mapas.
Emilia partió a New Jersey, después de toda una travesía por algunas ciudades como Caracas y Rio, en busca de Simón Cardoso –su esposo- negándose a aceptar su muerte. Pero, para tal época, ella ya estaba loca. Y a pesar de que es el poder de la dictadura la que acaba con la vida de su esposo, no es directamente esta la que la enloquece. Orestes Dupuy, su padre, figura de un Maquiavelo tropical, sirvió de consejero para la “anguila” y el resto de su cuartel. Y será este personaje quien, tarde o temprano, termine despertando la locura, no solo de su mujer, sino la de su hija. Durante un buen tiempo, la dejará encerrada en un cuarto lleno de espejos –antes habitación de narcisismo para Ethel, su madre-, que representaba la fobia más grande de la protagonista; le recuerda cuando se quedó allí encerrada y cuando sus padres amenazaban con castigarla, haciéndola permanecer en tal sitio, a causa de las travesuras que cometía en su niñez.
Después de 30 años, ella llega al cenit de su locura, logra crear la imagen de Simón. Come (de las dos formas), habla, ve, siente, oye a su esposo a quien los años no le han pasado. Ha entrado en una nueva realidad pero, aún así, no se desprende totalmente de la “verdadera” pues cuenta algunos detalles del régimen y continúa interactuando con otros personajes “reales” como Nancy Fears (su amiga en New Jersey) y hasta con el mismísimo escritor, también argentino, quien entablara con ella una amistad.
El purgatorio de Emilia: se niega a aceptar que su marido está muerto (por manos del mismo padre quien lo investiga y lo manda a matar porque para este, el es un subversivo) y esto la lleva a caer en el sufrimiento al nunca encontrarlo, le toca crearlo en su cabeza.
Cordura y locura en la Argentina (1976 – 1983)
Simón desaparece en el invierno de 1976 en la provincia de Tucumán, meses después de que la dictadura se instaurara en marzo del mismo año. Los militares le arrebataron el poder a Perón y, así, del populismo, Argentina, saltó a la dictadura de Derecha. Tal régimen estaba, entonces, influenciado por el totalitarismo y las ideas fascistas que habían dejado de estar en acogida en Europa.
Y, como cosa rara, ideas que se emularon en América Latina pero a medias; las dictaduras nunca llegaron a ser verdaderos totalitarismos. En lo que respecta al país suramericano, la dictadura buscaba, en teoría, exacerbar el nacionalismo con lemas como “espada y cruz” con el fin de lograr progreso económico. Esto último supone que en el proceso, la iglesia va a estar profundamente relacionada con el fin de legitimar al gobierno.
Así el régimen de 1976 será el más sangriento en la historia de la argentina. La represión, en contra de lo que era dañino para la cúpula militar, se justificaba a partir de una etiqueta, o mejor, un cliché: comunismo. En palabras del autor de purgatorio, hubo desaparecidos “por millares”, se esfumaban como por arte de magia. El desaparecido es, de esta forma, “una incógnita, no tiene entidad, no está vivo ni muerto, no está”. Las excusas de Videla eran patéticas y descaradas: que no eran tantos los desaparecidos, a través de la manipulación de la realidad se hacía creer que la gente desaparecía a causa de los extraterrestres que visitaban y hacían experimentos con gente de la argentina. Se impuso el terror. Muertes por todos lados, “no era saludable” hablar mal de los comandantes.
La cordura: la realidad del régimen sanguinario que a la venia de la iglesia asesinaba y desaparecía por doquier pero, aún así, la locura estaba presente: el peligroso laissez faire laissez passer político, el ciudadano que nada hace; a pesar de las atrocidades, todas estas se borraban en la locura colectiva por el football (mundial de 1978), la guerra de las Malvinas (1982). Todo esto, fruto de la propaganda “ilusionista”, para ponerlo en términos del Orson Wells eloyano y que le enseña a Orestes Dupuy que es suficiente hacer creer que algo es real aunque no lo sea.
El purgatorio de la Argentina: las miles de desapariciones mientras el pueblo se hacía el ciego.
Cordura y locura en el intelectualismo. [El autor y la obra].
El autor de la obra, no contento escribiendo contra la dictadura, forma parte de la historia. Es amigo de Emilia, exiliado por la dictadura de 1976 escribirá la historia de la inestabilidad psiquiátrica de la protagonista. De esta forma, recreará, en compañía de ella, todo el ambiente del régimen: las desapariciones, la propaganda, las ambiciones de poder dentro de la cúpula militar, el mundial de 1978 y la declinación de la dictadura después de la guerra de las Malvinas que serán aspectos importantes para transportar al lector a la Argentina de la segunda parte de la década de los 70’s.
A pesar de todo, nunca se identifica, interactúa con Emilia pero nunca escribe su nombre, grita en contra pero no es capaz de asumirse como personaje. Eloy, conscientemente, se muestra como el típico intelectual latinoamericano que no se atreve a ser parte directa del proceso emancipador que debería vivir el pueblo que siempre ha visto todo desde afuera, como si solamente viera una película; en un tiempo donde ya no importa ocultar nombres, utiliza sobrenombres como la “anguila”, (en el libro no existe la palabra Videla) el “almirante”, etc.
La crítica directa de Eloy está, entonces, dirigida contra el intelectualismo latinoamericano que grita desde lejos, desde la cómoda posición del exilio, cubriéndose tras los escritos; el intelectualismo incapaz de morir por ideas; el que no moviliza en contra de la dictadura y si, al caso, llega a hacerlo, pierde la fuerza inicial. De esta manera, la locura está en la desorganización y la cordura, una vez más, es esa realidad que suele ser vista como si fuera una película.
El purgatorio del intelectualismo latinoamericano: no hacer, no poder hacer.
Cordura y Locura en América Latina. [Algunas Reflexiones]
La historia de argentina es solo un caso de las muchas dictaduras y de los abusos democráticos. Historia que se repite por diferentes países como la República Dominicana de Trujillo y el Chile de Pinochet. Y, es precisamente esta historia cíclica de la tierra de las venas abiertas la que da “la sensación de que el pasado se retirara sin dejar huellas, como si la vida estuviera suspendida en un presente continuo donde los hechos suceden sin relación de causa y efecto”. Las atrocidades siempre están presentes y esto nos ha llevado a crear simones, a concentrarnos en nuestra realidad más cercana para que, tal como le sucede a Emilia, la barbarie política siempre quede en un segundo plano. En la maldita indiferencia.
Al mismo tiempo, cordura y locura son palabras que describen muy bien a América Latina. Locura porque eso es lo que realmente son sus sistemas políticos, saltos entre democracias y dictaduras a medias. Y decimos, a medias, porque las dictaduras ni siquiera han llegado a un verdadero totalitarismo y porque las democracias son inoperantes en la tierra del ciudadano ignorante, por un lado, y del ciudadano “importaculista” que le da igual lo que suceda o no desde que no le afecte directamente. Cordura, porque la realidad de la que se ha formado la locura es evidente; porque en medio de todo, la realidad está ahí, siempre ante nuestros ojos, llamándonos a actuar, a ser parte del juego político.
Desafortunadamente, seguimos viendo todo como si fuera una película. Como si la realidad no nos tocara. Y la verdad es que si nos toca, simplemente, en Latinoamérica no se ha creado una verdadera ciudadanía que evite los atropellos las formas de gobierno.
El purgatorio de América Latina: la carencia de una verdadera ciudadanía.
Panfleto: ¿hasta cuando el pueblo latinoamericano seguirá permitiendo que la mala política haga con nosotros lo que se le da la gana?
El nacionalismo no respeta a los niños con pijamas de rayas. junio 12, 2009
Posted by Jaime Ernesto Palma Baquero in Cine, Política.Tags: Cine, El niño con el pijama de rayas., Nacionalismo
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Como se ha vuelto costumbre, el cine en todas sus manifestaciones, desde el comercial hasta el cine arte, se ha volcado a exponer diferentes visiones de la Segunda Guerra Mundial. Suenan así películas como: El Pianista, El Dia D, Operación Valkiria y la que hoy vi: El Niño con el Pijama de Rayas. Como bien saben, todas manejan la perspectiva de los aliados: el régimen nazi fue lo peor para Alemania. Y realmente lo fue, no solo para todo el país que sufriría la devastación en términos de infraestructura sino para el ciudadano judio.
Ahora bien, todas las películas que nombro anteriormente me han llevado a reflexionar acerca de lo dañino que puede llegar a ser el Nacionalismo. Y es que si lo miran desde la siguiente óptica quedará más claro: el sentimiento o el fervor por lo “nacional” en una medida extrema conduce a un eterno circulo vicioso de Guerras. Pongamoslo en este sentido: lo alemanes arazaron con millones de judios, los judios ahora arrazan con millones de musulmanes y no sería ilógico pensar que ahora sea el turno de los musulmanes. Qué condujo a los alemanes a acabar con judios inocentes? una mala adaptación de la teoría naturalista. Qué conduce, ahora, a los judios a acabar con los musulmanes? el sentimiento de ser una nación escogida por Dios. Qué conducirá a los musulmanes a acabar con los que en su momento les toque? Aun no lo se, quizá intenten acabar con todo el mundo occidental argumentando la imposición a nivel mundial de la sharia.
Aquí es donde aparecen los escepticos: algunos argumentarán que se asesinaron judios a causa de que eran, en últimas, una población problemática dentro del mismo territorio alemán que podría llegar a poner a todo el pueblo en peligro de guerras internas por poder. Perfecto, lo acepto. Otros diran que el conflicto en medio oriente es una pelea por recursos escazos como el agua y el petroleo por nombrar solo algunos ejemplos. Perfecto lo acepto. Sin embargo, no se puede negar el papel que entra a jugar la ideología en todo esto, para matar a miles de personas, se necesitan otras miles que esten dispuestas a hacerlo. En conclusión, el nacionalismo resulta ser perjudicial cuando se mezcla con la ideologización.
Por todas las anteriores razones, y como muchos de los que me conocen ya lo saben, seguiré atacando el nacionalismo extremista con fraternidad, con civilidad, con la democracia que, aunque mal trecha, sigo defendiendo. Qué es lo que lleva a un hombre a morir por su “nación”? o mejor, cuales son los verdaderos regalos que nos da la patria para morir por ella? me parece que nada amerita la muerte cuando esta no es necesaria. Y no es necesaria porque en las mentes de las personas que amamos la libertad, de los que guardamos el respeto por el otro más allá de las creencias religiosas o políticas, en todas estas mentes, no puede caber un nacionalismo que lleva a la masacre de pueblos enteros.
Así que, si los verdaderos ciudadanos, conscientes del papel importantísimo que jugamos dentro de las democracias maltrechas de toda américa latina, no le ponemos sentido a la construcción de nación como amor a las instituciones que rigen a la vida en sociedad, desafortunadamente nos veremos ad portas de una nueva temporada de dictaduras en todo el continente. Y así, como a Bruno y a Slum, los niños que, sin importar el bando porque a esa edad la política no importa, terminaron con los pijamas de rayas, así, tarde o temprano muchos nos veremos vestidos con ese mismo traje, con el traje de la muerte.
El llamado es entonces al respeto por lo más grande que ha representado a occidente en toda su historia: el respeto por la libertad, combinemoslo pues con un poco de fraternidad y solo así, el amor (del bueno) por nuestra nación no será demasiado grande para arrastranos a una orgia de muerte sin sentido. Ya bastante de eso ha tenido el mundo.
Finalmente, algunos otros de mis amigos me podran decir: donde queda tu odio xenofobo que tanto expresas por los judios que ahora mazacran gente en Gaza? A ellos les respondo: sigo despreciando a los Judios Zionistas tal como desprecio a los Musulmanes extremistas. La respuesta a todo lo armónico está en encontrar un punto de equilibrio y ese equilibrio está, sin duda alguna, en el respeto por todas las creencias no extremistas. Los que que llegan al punto de irrespetar los derechos, deben sufrir el castigo (civilizado) por tal abuso. En nuestras manos está no caer en la barbarie.
Panfleto: No se pueden olvidar las atrocidades del pasado, no podemos vivir sin memoria histórica.